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Certeza

– “Bzzt.” Muy bien, esta es la última trampa, comienza a desatornillar por el tornillo superior derecho, sigue en diagonal por el inferior izquierdo, arriba y el opuesto.
– ¿Alguna razón para hacerlo así?
– La placa será más fácil de sujetar.
Media hora me ha costado llegar a donde está la bomba, el bloqueo ha causado tal atasco que toda la ciudad está colapsada. El motorista que me lleva me ha dejado irme con su casco mientras voy a la carrera hacia el lugar, de otro modo habría sido imposible hablar con el artificiero improvisado. Las bocinas de los coches estorban la comunicación aún a través del casco, pareciera que hay una creencia generalizada de que los pitidos disuelven de alguna forma los atascos de tráfico, seguramente una confusión tras ver un documental sobre cálculos renales.
Quedan aún veinte minutos para que el dispositivo explote, y ya están desmontadas las capas externas, casi todas trampas más decorativas que funcionales.
– “Bzzt.” Ya está suelta, hay una pantalla y dos botones, uno verde y otro rojo, sobre una placa incrustada en el explosivo. ¿Qué hago?
– Ya casi estoy allí. Vigila si hay cambios, y prepárate a salir corriendo, en cuanto llegue. – Digo jadeando.
Diez pisos más y me podré quitar el casco para respirar.
– ¡Se ha encendido la pantalla!
– ¡Arrgh! ¿Qué pone?
– 1 + 1 = 2, debajo “verdadero” y al lado “falso”, justo sobre los botones.
Triviabomber, qué cachondo, me viene a la cabeza en el duodécimo piso. Estoy enervado y cansado, por suerte no frente al artefacto o lo golpearía ahora mismo con la frente. Las otras “bombas” dieron pistas de la localización de esta al responder correctamente, la única con carga.
– “Bzzt.” Jefe, ¿Ha oído?¿Qué hacemos?
– No hay limite de tiempo para responder.- Dice de inmediato.
-”Bzzt.” Pulsa el botón debajo de “verdadero”.
– Ya está, ahora pone otro texto.
¿Ha pulsado sin dudar? Este tío es un valiente o un loco, vaya suerte hemos tenido.
– Dice; “1 and 1”, debajo “cierto” y al lado “falso”.
Dos pisos más y llego, espero que no complique más las preguntas.
– Pulsa “cierto”.
– Dice; “En las cárceles se encierra a los criminales.”, “verdadero” o “falso”.
– “Verda-dero”.
– Ha borrado las respuestas y ha empezado a escribir debajo de la linea anterior.
– Ya, casi, estoy. Lee.
– “Yo no estoy en la cárcel”, “verdadero” o “falso”.
– Ver-da-de-ro. ¡Pff!
Abro la puerta del ático de un empujón.
– “Yo no soy un criminal”, “cierto” o “falso”. Esta me la sé, es mentira…
– ¡QUIETO PARAO! – Y me abalanzo sobre Daniel, para evitar que pulse la opción incorrecta presiono el botón verde con mi ultimo aliento. Mi visión se vuelve blanca y funde a negro, mi cabeza dentro del casco resuena lejanamente al golpear contra el suelo.
Abro los ojos para ver por primera vez la angustiada cara de Daniel, el artificiero improvisado, vaciándome una botella de agua en la cara.
– ¡Goder! Qué susto, pensé que palmabas.
– Y yo que nos matabas. ¿Está abierta la puerta del piso de abajo?
– Se abrió en cuanto pulsaste el botón, ya están todos bajando las escaleras. Pero no entiendo, la última frase no es verdad, puedo ser un criminal al que no han pillado. ¿Cómo sabías que era una trampa?
– No lo era, lo cierto y lo verdadero no son lo mismo.

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